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El Inquisidor Alrech Raidah pertenece al Ordo Hereticus es un luchador nato y un líder carismático cuyo nombre es temido en algunos sectores, Alrech suele llevar una pistola infierno y una espada de energía bendecida por la eclesiarquía, suele estar acompañando a las ordenes de las adepta sororitas en sus campañas, como inquisidor adjunto.

Alrech es tozudo y siempre planta cara a los problemas y al enemigo sea la condición que sea, sus habilidades en combate lo hacen un luchador excepcional y veloz.

Alrech odia como todos los inquisidores a los impuros y herejes, pero tiene un gran odio hacia el Imperio tau alegando de que ese bien supremo no podrá sobreponerse a la fe en nuestro Emperador.

Purga de Thenhrim IIEditar

El Sub-sistema Thenhrim compuesto por tres planetas, dos lunas y un sol, las sospechas de la eclesiarquía sobre aquel sistema eran cada vez más certeras, la población se sumió en un estado de libertinaje perverso, un estado herético, la guardia imperial se volvió vaga e incompetente sus superiores dejaron de lado sus deberes y decidieron tomar el camino del deseo, los tres mundos civilizados de aquel sistema estaban totalmente fuera de la mano del Emperador, entonces la eclesiarquía concluyó que era necesario purgar el sistema, enviaron al Inquisidor Alrech Raidah, acompañado por dos compañías de hermanas de batalla, la Orden de el Aura Dorada, cuya canonesa Anais Hemmler, llegaron a la órbita del planeta, un lugar totalmente vacío cuya flota permanecía a la deriva como si estuviera sin tripulantes, el inquisidor y la canonesa intentaron comunicarse pero no hubo respuesta, enviaron tropas al interior de la nave, estaba totalmente vacía, no había tropas, no había tripulación, no había armas y munición, algo raro ocurría, la única manera de averiguarlo era bajar al planeta, y cumplir su misión de purgarlo en nombre del Emperador.
Nave de la Inquisición

Entrada de la Inquisición.

Las calles de Thenhrim II estaban totalmente vacías, había restos de alcohol y drogas por el suelo de la gran ciudad del planeta, había también charcos de sangre, el lugar estaba totalmente silencioso, el viento era lo único que se oía en el lugar, algo no estaba bien, Alrech y la Canonesa Anais se sienten observados, saben que el momento de difundir la justicia del Emperador se acerca a pasos agigantados, cada vez que se acercaban más al palacio imperial lo sentían, justo antes de la calle principal, se comenzaron a oír gritos de furia, los ciudadanos y guardias salieron armados a luchar contra el Inquisidor y las hermanas, el asalto fue detenido con los lanzallamas, bólteres y acero de las fuerzas de la inquisición, el inquisidor decapito a un par de guardias que lideraban la carga, alzó su espada y grito "¡Por el Emperador, Muerte a los Herejes!" la carga de Alrech y las hermanas acabó con la marea de cultistas, que llevaban símbolos de Slaanesh y cargaban cada vez más y más para detener a las fuerzas de la eclesiarquía, la lucha se encarnizaba cada vez más y más.

El avance de las fuerzas de Alrech y Anais hizo que los herejes se replegaran al palacio, luchando desesperadamente apostaron bólteres pesados en la entrada evitando el paso, mientras un par de ellos gritaban: "Abrid el Portal, no aguantaremos mucho más" El Inquisidor escucho esa frase, y decidió actuar, ordenó a un par de hermanas que lanzaran granadas a la entrada, al hacerlo eliminaron la dotación de bólter pesado entrando en el palacio imperial, pero ya era tarde un grupo de veinte cultistas se suicidó para abrir el portal, en ese instante comenzaron a aparecer demonios de Slaanesh asaltando a las tropas del Inquisidor.

Alrech gritó "El Emperador está con nosotros y su luz es nuestra fe, ¡Luchad! ¡Usad la fe para acabar con los impíos enemigos destruid al demonio, purgad al hereje, matad al mutante!" El fuego de los lanzallamas, la munición concentrada de bólter redujeron el ataque demoníaco, entonces el Inquisidor y la Canonesa cargaron usando sus armas bendecidas para eliminar a los demonios una vez cerrado el portal.

Los demonios han caído y gran parte de los cultistas también, pero aún no se sabe donde está el alto mando imperial, no se sabe donde han ido aquellos que debieron haber evitado que ocurriese esto, pero la purga había comenzado. 

Tras avanzar bastante terreno acabando con los demonios y cultistas a su paso, el inquisidor se puso sobre una torre oteó el horizonte, en ese instante vio como una horda de demonios se acercaba, entonces gritó: "Declaro este mundo Extremis Diabolus, volvemos a las naves, prepararemos el sistema para el Exterminatus"

Para frenar a los caoticos y a los demonios, pusieron unas cuantas bombas y sellos inquisitoriales al igual que un par de torretas tarántula en cuellos de botella, puesto este plan volvieron a las naves y las prepararon para realizar el exterminatus, Aquel sistema debía recibir la luz del Emperador...
Exterminatus

Exterminatus.

Las barcazas de la inquisición apuntaron al planeta e iniciaron el exterminatus del aquel sistema, un sistema corrupto del cual no quedaba otra solución, si se dejaba el planeta en paz los demonios volverían a manchar lo, solo había una solución acabar con toda la vida del planeta.