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Subsector Kalimaxis, Planeta Zreitter, Estado: Asedio por parte de fuerzas renegadas apoyando un golpe de estado contra el gobierno Imperial y la sagrada luz del Emperador.

Al pie del cañón.Editar

El 88º Regimiento de Kalimaxis se encuentra cercado por los renegados en las calles en ruinas del planeta, la situación del regimiento es desesperada, la cadena de mando ha quedado incomunicada, pero aún se mantiene en la brecha un grupo de cien guardias junto a un Sacerdote, Kranus Reigehmmar.

Una red de trincheras y barricadas improvisadas entre las ruinas de los edificios, parando las masas enfurecidas de ciudadanos, guardias renegados y traidores guiados por  los nobles Triminar, quienes ansían el poder y su avaricia llega a límites insospechados por cualquier ciudadano leal al imperio.

Kranus un sacerdote veterano del planeta asignado al regimiento, alza el ánimo de las tropas mientras que el teniente Liegnitz lidera a los hombres del sector, hasta que se restablezcan las comunicaciones con el mando, lleguen los refuerzos o hasta la  muerte.

El Sacerdote es alto, ronda los 35 años terrestres, su cara es alargada, sus ojos son azules y su cabello es oscuro como el ébano, carismático y fiel como todo sacerdote del Ministorum; porta un martillo trueno y una ballesta, al igual que un rosarius y su túnica de sacerdote junto a unas botas de combate con una cruz dorada en ellas.

Resistencia Calle a calle.Editar

La posición de los 100 guardias y el sacerdote asignada por el alto mando como zona Lambda, se ha convertido en un acribilladero en el cual los traidores y renegados cargan de manera desesperada para intentar llegar al palacio del gobernador, los pocos que llegaban a la zona de defensa, eran asesinados por los disparos de rifle láser o por los ataques cuerpo a cuerpo del sacerdote y su martillo "Ómicron" mientras el teniente Liegnitz da ordenes mientras dispara su pistola bólter y mantiene su espada sierra en la mano izquierda.

A cada nueva oleada de asaltantes, más munición faltaba y más soldados se perdían a pesar de la pericia de mando innata del teniente y de las alentadoras arengas de Kranus, la incomunicación con el mando es un problema, porque no saben si el mando sigue vivo, está muerto, sigue de su lado, o se ha unido a los nobles Triminar. 

Kranus asesina a tres traidores que cargan a su posición, con Ómicron dando un golpe en el costado de uno de ellos, al otro golpeando directamente en el pecho y al útimo de ellos lo derriba y con su bota aplasta el cráneo del traidor.

-Kranus Reigehmmar: ¡No desfallezcáis la sagrada luz del Emperador nos ilumina, guía nuestras almas hacía la victoria! ¡Solo nuestras almas puras y dignas de su luz prevalecerán ante esta oleada de oscuridad que arremete ante nosotros como el mar arremete contra las rocas! ¡Por el Emperador! ¡Por Kalimaxis! ¡Por la Sagrada Terra!

Los gritos de valor de Kranus fueron acompañados de vítores de los soldados del regimiento renovando sus esperanzas y energías en esta desesperada lucha, la cual fijaba el destino del planeta, la victoria más que una opción es una obligación para ellos. 

Los disparos detienen a los traidores, la carne de cañón de los Triminar se agotaba pero eso no amilanaba sus ideales en la siguiente oleada Trimus Triminar cabeza de los Triminar y principal líder de la rebelión decidió cargar hacia la posición Lambda y abrirse paso hasta el palacio del gobernador.

Sangre a Sangre, Vida a Vida.Editar

La resistencia en el sector Lambda pasó de 100 guardias imperiales a  45 Guardias Imperiales, 15 heridos y reservas de munición bajas, el teniente Liegnitz ordenó la evacuación de los heridos y una retirada táctica varias calles al norte, llevándose todo el armamento posible, colocando minas en el inicio del Sector Lambda y resistir en las calles con las posibilidades ínfimas, entre las ruinas de los edificios y a unos pocos metros del palacio imperial; Kranus, Liegnitz y los 45 guardias restantes decidieron plantar cara a Trimus Triminar y retrasar el golpe de estado lo antes posible.

Con bólteres pesados, apostados en los lados de las calles, granadas, rifles láser, bayonetas, puños y fe se prepararon para lo peor, una muerte gloriosa que daría el tiempo necesario para que los refuerzos llegaran y detuvieran de una vez por todas el golpe.

-Kranus Reigeghmmar: ¡Este es el Momento, Es el momento en el que detenemos al mal y a la opresión, es el momento en el que la fe en el Emperador y su sagrada luz quebrantan la estocada final del mal y la corrupción! ¡Hoy obtendremos la victoria sobre los enemigos de nuestro amado imperio de la humanidad! ¡Demostraremos que nuestros hermanos que han caído como mártires han caído logrando esta victoria! ¡POR EL EMPERADOR! ¡POR EL IMPERIO DE LA HUMANIDAD! ¡POR TERRA!

El discurso de Kranus ayudó a los guardias a aumentar el animo en esta que probablemente sería la última batalla, el avance de los Triminar no se hizo esperar y la carga de ciudadanos, guardias y nobles renegados avanzaba a través de los disparos, perdiendo a muchos pero sin ceder, Trimus con su espada de energía y su pistola láser avanza encabezando la carga, la batalla final estaba en su auge.

La munición se agotó, Liegnitz lo sabía, alzó su espada sierra junto a los guardias supervivientes y el sacerdote cargaron contra los traidores, era un 1 contra 10 pero eso no los iba a detenerlos, Kranus eliminó a cinco de los guardaespaldas de Trimus, retándole a un duelo uno contra uno.

El martillo Ómicron del Sacerdote chocó con la espada del traidor Triminar, los aceros chocaron una y otra vez, un duelo emparejado pero en desventaja por el cansancio del sacerdote y la frescura del noble, Kranus hizo un movimiento oscilante con su martillo, que al intentar ser bloqueado por el noble hizo que su espada de energía saliera despedida, el noble intentó disparar su pistola láser pero era tarde, el martillo Ómicron impactó en el pecho del noble haciéndolo caer sobre las ruinas, en ese instante el Sacerdote lo ejecutó, la moral de los rebeldes cayó en picado, pero seguían superando en numero a los leales.

A pesar de eso la luz del Emperador y su divina gracia hicieron una intervención que nadie se esperaba: Capsulas de desembarco Color Gris Hielo y Rojo Sangre descendieron a la superficie, acabando con los traidores restantes y restableciendo el orden.

Al final de la Batalla Kranus Reigehmmar se encontró con los salvadores del planeta el Capitán Gabriel Tormenta Roja y el Señor Lobo Torin el Viajero, que a partir de ese día tienen el agradecimiento eterno de el sacerdote y de todo el sector Kalimaxis.