FANDOM


Capítulo Uno:El inicio de una caídaEditar

-He visto cosas, he oído cosas.-Dijo un tipo desaliñado con pinta e haber bebido unas copas de mas.-Pero nunca me imaginé haber visto a una de esas brujas.

Kunt escuchaba eso, su piel llena de cicatrices era un claro ejemplo de tipo duro, o eso debían de pensar los demás, dado que ninguno se atrevía a acercarse mucho a él, por un momento recordó los buenos tiempos de servicio en el Martillo del Emperador hasta que su equipo fue emboscado por rebeldes y exterminado, dejándolo con único superviviente de su unidad, que sin duda sería acusado de cobardía y exterminado por el comisario de turno.

El momento de su deserción y conversión en mercenario.

-Si, la verdad es que la bruja era hermosa.......tenía unos ojos extraños y tristes, pero hice lo que tenía que hacer y la maté como cualquier hijo del Imperio hubiera hecho por símismo y su Divina Majestad.-Decía con falsa humildad, ocultando malamente que esa anécdotar ecurrente era sin duda un intento de beber gratis o con algún tipo de rebaja.

Lo ignoró unos minutos hasta que miró su reloj de muñeca, que marcaba la hora a la que tenía que partir hacia el punto de encuentro.

Y así, tomando su escopeta y su pistola láser salió del local, deseando que el olor de un cadáver le limpiara las fosas nasales de la peste de ese tugurio.








Jarius siempre había sido alguien con una forma natural de llamar la atención, así lo denotaba su chaqueta de cuero con una calavera con un rifle láser  y una espada con leve curvatura cruzadas bajo ella a modo de símbolo.

Pero ni eso importaba cuando estaba esperando junto a esa panda de desconocidos:

Un tipo con gabardina y un peto antifrag con un dibujo complejo de aspecto tribal pintado sobre este, además de los dos tatuajes tribales del dorso de sus manos, un tipo con la piel cubierta de cicatrices de aspecto ritual, posiblemente era de algún mundo letal o así.

Y junto a ellos había una mujer que vestía ropas de motera que la hacía parecer mas masculina de lo que debía ser, además de que la parte de arriba consistía en una  camiseta carmesí algo ceñida, adeás de una chaqueta de cuero negra de aspecto resistente que estaba sobre el ombligo, dándole un aspecto de sensualidad callejera.

-Bien.-Dijo una voz tras estos, proveniente de un individuo de uniforme antifrag que portaba un rifle láser y tenía un ojo biónico de brillo rojizo.-Parece que hay voluntarios.-Anunció, caminando hasta estar junto a los mercenarios.

El soldado tenía una cara de facciones fuertes, reforzadas por su bigote y perilla.

Junto a él habían otros cuatro soldados y un tecnosacerdote, que pronto se convirtió, junto al soldado del ojo biónico en el centro de todas las miradas.

-Parece que se han traído la chatarra a pie.-Comentó el tipo de las cicatrices, que apoyó su escopeta al hombro, dejando ver lo que parecía ser una modificación para disparar proyectiles explosivos a la par que esbozaa una sonrisa descarada.

-La verdad es que el tecnosacerdote Ritus va a ser uno de los objetivos a proteger, dado que el lugar al que hay que ir para llevar a cabo la misión puede ser un entorno muy hostil sin su intervención.-Respondió el oficial, que denotaba poor su tono y convicción que debía ser alguiens serio y con fuertes convicciones.

El mejor ejemplo de un FDP.




-¿Un tecnosacerdote?-Preguntó la mujer con un tono exasperado, alzando  un cañón automático pesado desde una caja metálica hasta su estómago, apuntando amenazante a los FDPs.-No pienso trabajar con esos bichos,¡Ni siquiera son humanos!

La situación se tensó durante unos interminables segundos hasta que el tipo de la gabardina y el peto decorado se puso entre ambos grupos.

-Me da igual que venga ese tipo, y si tú fuese la mitad de seria y profesional que cualquiera en este lugar también serías capaz de dejar tus reservas de lado.......por lo menos hasta que el encargo termine.-Dijo mientras bajaba con su mano izquierda el cañón del arma, viendo como la severa expresión de la atractiva mujer, que puso una cara mas natural mientras dejaba su arma en el lugar que había ocupado durante casi media hora hasta ese momento.

-Gracias, mercenario.-Dijo el oficial de las FDP mientras se acercaba, estrechando su mano con el hombre de la gabardina, para luego retroceder un par de pasos y adoptar una posición seria y marcial.

-Soy el sargento Rigar stern, del 130º de las FDP de Asdradia.-Se presentó.-Como creo que sabeís, vuestra misión consiste en ser una unidad de apoyo a mi equipo de intervención táctico en el que estoy al mando.-Dijo, dedicando una mirada momentanea a la mujer.-Lo que significa que en cuanto comience la misión estareís bajo mi manod directo y obedecereís mis órdenes si quereís salir vivos.

-¿Vivos de dónde?-Preguntó Jarius con un tono relajado mientras se ataba su rifle láser a su espalda con una cinta ajustable.

-De las catacumbas de la colmena.-Respondió el sargento.




Kunt seguía allí, esperando entre los cánticos desconcertantes de ese tecnosacerdote dedicados a los mecanismos de la puerta, sin creerse totalmente que pudiera disfrutar de volver a ser un guerrero de verdad.

Un guerrero como lo era en la Guardia Imperial.

-Ni siquiera son humanos ya......¿y quieren que los enviemos contra cultistas?-Se quejó la mujer, que preparó una pequeña caja metálica, que unió con un fuerte click a su cinturón, indicando que esa caja de cargadores de munición pesada estaban fijados.

-Lo sé.-Respondió Kunt.-En ellos ya no queda humanidad, solo su.........lógica. Es inquietante.-Respondió mientras miraba al tecnosacerdote mientras realiaba el ritual para con la vieja puerta de metal que tenía cerca de él.

Tras ambos estaba el tipo de la gabardina, que parecía estar absorto con una carta de papel en blanco.

-No sabía que eras uno de esos tipos a los que les iba el Tarot del Emperador.-Comentó Jarius, viendo como el tipo se hacía un pequeño corte en el dedo índice con un cuchillo de combate, dejando caer un par de gotas carmesíes en la carta, que absorbió parte del rojizo líquido vital del mercenario.

-Vaya.-Dijo el hombre de la gabardina mientras miraba la forma que las gotas habían tomado al estrellarse contra la superficie blanca.

-¿Vaya?¿Es que eso puede tener alguna interpretación?-Preguntó Jarius nuevamente.

El tipo de la gabardina guardó la carta en una bolsa de cuero que parecía ontener varias decenas de objetos similares a aquél para sentarse junto a Kunt, que había dejado de mirar al tecnosacerdote para examinar su arma de forma casi ritual.


Pasaron los minutos y el silencio casi total había inundado toda la zona, dado que el tecnosacerdote había dejado de implorar en voz alta y ahora lo hacía en voz baja o en tonos inaudibles para nadie normal.

-Esto es un asco.-Comentó Jarius mientras miraba al resto de mercenarios.-Estamos aquí, esperando a que ese sargento y sus soldaditos de brillante armadura lleguen y ni siquiera sé quienes sois.-Dijo mientras se apoyaba contra la pared junto a la mujer, a la que dedicó una mirada pícara y segura.

-Mi nombre es Taith.-Dijo la mujer con una voz fuerte y marcada mietnras se alejaba junto a su cañón pesado del mercenario.-Y no me gusta que una mujer me mire de esa forma.-Contestó mientras se sentaba en un barril de metal tumbado, con la risa de Kunt haciendo de coro.

Jarius la miró unos segundos con una mirada que no se podía reconocer si era de ira o de simpatía. Hasta que sonrió. 

Esa mujer le gustaba, aunque fuese un poco cabrona.


-Mi nombre es Kunt.-Dijo el hombre cubierto de cicatrices con un tono animado, posiblemente por el comentario de la mujer o porque esta hubiera pasado a pocos centímetros de él momentos antes.

Jarius miró al hombre de las cicatrices nuevamente, viendo que por lo menos parecía un salvaje que podía hablar de una forma razonable, pareciendo incluso un buen tipo con quien tomar una copa.

Miró al de la gabardina, que miraba de forma suspicaz al resto, para luego acercarse y unirse al resto de camaradas en la conversación.

-Soy Logan.-Dijo con un tono serio y casi elegante.

-Conocí a un Logan una vez.-Dijo la mujer con un tono animado.-Solo le escuché rogar y lloriquear hasta que lo entregué al puesto de seguridad mas cercano.

La conversación que de forma tan casi tensa había tomado flujo hasta que escucharon un sonido fuerte y metálico.


-La puerta ha sido abierta.-Anunció con una voz monótona y casi completamente digitalizada.-El espíritu máquina se ha sentido complacido de que todavía se le hable.

El grupo tomó sus armas y equipo, para ponerse en torno al adepto del Mechanicus.

-Tenemos que avanzar hasta el punto de reunión designado en el subnivel 34.-Dijo el tecnosacerdote a continuación.

-¿Solos contigo?-Preguntó la mujer con un tono serio y desconfiado.-¿Por qué ese tipo de las FDPs no se viene con nosotros?

-Eso.-Dijo Kunt con un tono fuerte.-¿Es que vamos a un sitio muy peligroso para ellos?

El tecnosacerdote hizo un ademán de negar con la cabeza, pero se detuvo apenas habiéndolo comenzado.

Jarius tragó saliva y avanzó con paso firme, intentando parecer el mas seguro de un grupo que se notaba menos nervioso que él, o que simplemente sabía ocultar su sensación de miedo, incomodidad o terror mucho mejor que el cazarrecompensas.

Capítulo Dos:Cuando las profundidades abren sus faucesEditar

-Este lugar es extraño.-Se quejó Taith mientras se apartaba de Kunt, que parecía tanto o mas tenso que ella, posiblemente por no etar acostumbrado a la lucha en túneles, o por lo menos en unos como en los que se encontraba.-Creo que hemos pasado junto a ese charco de óxido unas cinco veces.

-Negativo.-Dijo el tecnosacerdote, que junto a Jarius lideraba la marcha.-Según los datos que poseo, estamos a treinta metros del punto de observación designado.

-Vaaale.-Dijo la mujer con un tono de marcados desagrado y resignación, casi a partes iguales.-De todas formas quiero matar a algún cabrón, a un mutante o algo.

-Y que lo digas.-Dijo Kunt mientras cambiaba su paso para estar a su diestra mientras esgrimía una salvaje expresión de complicidad.-Este lugar es un coñazo, en casa podría habérmelo pasado mejor.

Tras unos minutos de comentarios superfluos y quejas llegaron a un lugar abierto, que mostraba un paisaje aparentemente imposible.

Era una estepa yerma de tierra y metal, en la que, como si fuese un puñal de metal, había una instalación parecida a un cono de torres e instalaciones que se alzaba hasta un cielo de metal plano y casi uniforme.

Jarius abrió la boca, inconsciente de ello a causa de la extraña belleza del lugar.





Los minutos pasaron hasta que la voz mecánica del tecnoasacerdote rompió el silencio.

-Es necesario que rastreen la zona circundante, los sensores detectan posibles señales vitales, pero la parturbación leve de los espíritus máquina locales me impiden situarla con exactitud.-Dijo, mirando a Jarius, que volvió en si mientras se señalaba a si mismo casi sin saber qué pasaba.

-Vale.-Dijo mientras preparaba su rifle láser.-Pero quiero que el cicatrices me acompañe, vosotros dos podeis proteger al tecnocolega por si pasa algo.-Dijo con un tono casi autoritario mientras marchaba po r un pasillo casi carente de iluminación junto a Kunt, que parecía poseer una expresión diferente a la que tenía mientras llegaba al lugar.

Tenía cara de cazador.






Kunt miraba y escudriñaba cada lugar  de aquel tunel oscuro y húmedo.

-No me gusta nada que estés tan serio amigo.-Dijo Jarius mientras se acomodaba el rifle láser en el hombro, apuntando al frente de una forma seria y relajada.

-Si no recuerdo mal, no nos conocíamos hasta hace tres horas.-Dijo Kunto con un tono inusitadamente serio.

-No seas cabrón, la mayoría de gente que conozco no dura tanto tiempo.-Dijo al paso, deteniéndose cuando chocó tontamente con la espalda del mercenario de las cicatrices.

Hubo un momento de silencio en el que Jarius estaba a punto de decir cosas cuanto menos ofensivas con su habitual brabuconería y arrogancia innatas, pero calló al ver entre la casi inexistente iluminación una sombra de alguien aproximándose.

Kunt sonrió por una vez deesde que había llegado en una lanzadera tres meses atrás.

Podría volver a estirar las piernas.




Taith miraba al tecnosacerdote de forma continua y tensa, frotando el dorso de su arma, tentada de utilizarla hasta descargarla en el ser pseudomecánico.

-Detecto movimiento en el complejo que tenemos enfrente.-Dijo el tecnosacerdote de forma monótona y mecánica.-Según las señales biométricas son nuestros alíados de las FDP enfrentándose a algún tipo de foco de resistencia frontal.

-¿Y qué sugieres que hagamos?-Preguntó Logan, que tenía en su mano izquierda, junto a su rodilla flexionada una pistola láser.-Dejar a esos dos solos aquí puede ser algo peligroso.

-Necesitamos ir a esa zona antes de que la resistencia local sea excesiva para el equipo de asalto aliado.-Contestó a su vez el tecnosacerdote,que comenzó a avanzar por un tramo de escaleras metálicas algo oxidadas,que retemblaban bajo su peso.


Los segundos en silencio pasarron para los dos mercenarios,que observaban como Ritus los ignoraba  y se adentraba en el tramo de yermos restos mecánicos.

Logan suspiró fuertemente y descendió, mirando a Taith con una mirada seria y comprensiva.

-Iré con el tecnosacerdote, tu vigila y avisa a esos dos cuando lleguen, espero que no hagan gilipolleces.-Y corrió hacia su compañero, que ya estaba recorriendo la zona.




Kunto es estampó contra la pared ante la fuerza de ese mutante hinchado, sintiendo como su espalda sufría ante el golpe.

-Puto bicho de alcantarilla...-Dijo el guerrero de las cicatrices, que desenfundó con su mano izquierda un cuchillo de combate, que hundió en al costado de su adversario, que lo soltó para retirar el arma de sí mismo, para ser derribado por un disparo de rifle láser de Jarius.

-Vaya mierda, esos bichos no eran mas que escoria, y al final resulta que saben luchar y todo.-Conclyó sonriente mientras volcía al lugar que había abandonado, seguido de su compañero,que cogió la escopeta que perdió al inicio del combate.